lunes, 9 de febrero de 2026

La Historia del suministro de agua en Barcelona (Parte 1) William Gómez García

 La historia del suministro de agua en Barcelona es una crónica que evoluciona desde el uso rudimentario del río Neverí en la época colonial hasta la creación de los grandes sistemas metropolitanos del siglo XX.

Durante siglos, Barcelona ha dependido exclusivamente del Río Neverí. No existía un acueducto en el sentido moderno; el agua se obtenía directamente del río o de pozos artesanales. El Puente Real de los Españoles, construido a finales del siglo XVIII, no era un acueducto, pero fue la obra de ingeniería civil más importante que facilitaba el acceso y control del paso sobre el río hacia la ciudad.

Vicente Emparan, Gobernador de la Provincia de Nueva Andalucía y más tarde Capitán General de Venezuela, tuvo un papel relevante en el desarrollo urbano de Barcelona a finales del siglo XVIII. En 1796, supervisó el empedrado de las calles de la "Nueva Barcelona". En el contexto del suministro de agua, esto se traducía en esfuerzos por mantener la higiene del río Neverí, que era la fuente vital de la ciudad, evitando que se convirtiera en un foco de enfermedades.

En la Barcelona colonial, la recolección y el acceso al agua eran procesos manuales y rudimentarios que dependían totalmente de la cercanía al río Neverí y de la capacidad económica de las familias. Dado que no existían tuberías, surgió el oficio del aguador, conformado por esclavos o personas de estratos humildes, que bajaban a las orillas del río con mulas o burros cargados con barricas de madera o grandes tinajas. Recorrían las calles empedradas del centro histórico vendiendo el agua casa por casa. Este sistema era el más común para el pueblo llano.

En las casonas de las familias ricas era común la construcción de aljibes. Eran tanques subterráneos que recogían el agua de lluvia que caía sobre los techos de tejas. El agua bajaba por canales de madera o barro hacia la cisterna. Para mantener el agua fresca y "limpia", se utilizaban piedras de destilar, conocido como tinajeros que filtraban las impurezas por goteo hacia una jarra de barro. El tinajero consistía en un mueble de madera con una piedra porosa en la parte superior por donde el agua se filtraba lentamente, cayendo gota a gota en una vasija de barro que la mantenía fría por evaporación.

En los patios traseros de muchas viviendas se excavaban pozos para alcanzar el nivel freático. Aunque el agua de pozo servía para el aseo de la casa y el riego de pequeños huertos, a menudo era "salobre"  o se contaminaba fácilmente por la cercanía de las letrinas, lo que generaba constantes brotes de enfermedades.

Entre las curiosidades de la época, las lavanderas iban directamente al río a lavar la ropa, golpeándola contra las piedras. Este era un punto de encuentro social muy importante, pero también una fuente de contaminación para el agua que se consumía río abajo.

Por otra parte, Nicolás Rolando impulsó el primer intento serio de acueducto por tuberías para la ciudad. Rolando, además de ser un caudillo militar y Presidente del Estado Anzoátegui, era un hombre de negocios que buscaba modernizar Barcelona para asemejarla a las ciudades europeas que conocía.

Hacia 1890-1895, bajo su influencia y gestión, se iniciaron las gestiones para traer materiales de Europa. Se importaron tuberías de hierro galvanizado y hierro fundido, que para la época eran el grito de la tecnología. A diferencia de las plantas modernas, el sistema de Rolando era mucho más sencillo pero ingenioso para su tiempo. Se instaló una bomba accionada por vapor a orillas del río Neverí.

La bomba se situó en las inmediaciones de la antigua Aduana de Barcelona. Este lugar era el corazón del comercio fluvial y el punto más accesible desde el centro de la ciudad hacia el río. Al estar ubicada allí, la bomba podía succionar el agua directamente de la corriente principal del Neverí para enviarla hacia el centro histórico.

Desde esa ubicación en la orilla del río, las tuberías de hierro, importadas de Europa por gestiones de Rolando, subían por las calles principales hasta llegar a la Plaza Mayor (hoy Plaza Boyacá): Donde se instaló una de las principales "pilas" o fuentes públicas. También se facilitó el acceso al agua para los vecinos de la zona de la Ermita del Carmen.

La zona de influencia de este primer acueducto estaba entre el Teatro Cajigal y el Puente Bolívar o Puente Real. La bomba se encontraba "río abajo" del puente, aprovechando la infraestructura del puerto de la Aduana que Rolando también ayudó a dinamizar. Se eligió ese punto porque el río Neverí presentaba allí un caudal constante incluso en sequía.

La bomba funcionaba inicialmente con vapor, un gran avance tecnológico para la Barcelona de la época, que permitía elevar el agua los pocos metros de altura necesarios para que recorriera el centro por gravedad una vez alcanzado el nivel de las calles.

El agua se bombeaba a través de tuberías que llegaban principalmente a las fuentes públicas o pilas y a las casas de las familias más influyentes del centro. Se instalaron pilas o tomas públicas donde la gente podía llenar sus cántaros, reduciendo la necesidad de que los aguadores bajaran directamente al río con las mulas.

En las calles que rodean la Plaza Boyacá, todavía existen tramos de las antiguas tuberías de hierro fundido. Debido a su antigüedad, son las que más sufren de sedimentación, se llenan de "costras" de minerales que reducen la presión. La calle Juncal es una de las arterias más antiguas. Aquí se instalaron ramales que conectaban directamente con la bomba de la zona de la Aduana. La calle Bolívar cruza el corazón del centro y es donde se ubicaban las casas de las familias que primero tuvieron "agua por tubería". La Calle Ricauter tradicionalmente ha albergado tuberías matrices que bajan desde la zona del río hacia el interior del casco comercial.

 Este primer acueducto fue un símbolo de estatus y progreso. Aunque no tenía un sistema de potabilización química, como el cloro, el hecho de que el agua llegara "por un tubo" hasta el centro de la ciudad fue una revolución para los barceloneses de 1890.

El sistema de Rolando enfrentó varios obstáculos que impidieron que durara mucho tiempo. Rolando fue el líder de la "Revolución Libertadora" contra Cipriano Castro, lo que sumió a la región en conflictos que descuidaron el mantenimiento de las obras públicas. Al ser agua directa del río, durante la época de lluvias las tuberías se tapaban con el lodo del Neverí. La ciudad pronto superó la capacidad de la pequeña bomba instalada.