miércoles, 24 de agosto de 2016

Casa Amarilla



Casa Amarilla, antiguo Paseo Aclamación. En tiempos de la colonia fue propiedad de don Sancho Hernández, quien la cedió el 27 de abril de 1810, para que se constituyera la Junta que reconoció el 19 de abril como inicio del proceso de indepedencia de Venezuela. 

Casa doña Celerina de Castro

Ubicada en la antigua calle Santa Eulalia (Bolívar), formó parte de las propiedades de doña Celerina de Castro. En la parte contigua se encuentra el oratorio, donde esta distinguida dama barcelonesa escuchaba misa.
El 12 de marzo de 1774, el Papa Clemente XIV concedió licencia para que se realizaran estos oficiosos religiosos. Esta larga casa fue dividida, siendo un construcción original desde la esquina de la calle San Carlos y la calle Juncal.

lunes, 4 de mayo de 2015

José Antonio Cayetano de la Trinidad Anzoátegui Hernández

General  José Antonio Cayetano de la Trinidad Anzoátegui Hernández nació en Barcelona, el 14 de noviembre de 1789. La casa donde vió la luz el General Anzoátegui, en esa época se llamaba Calle El Socorro, hoy bulevar 5 de julio.
 Sus padres Juana Petronila Hernández, criolla de esta ciudad  y José Anzoátegui, oriundo de Vazcongadas,  provincia de Guipúzcoa. Llegó a esta ciudad  como comerciante. Para ese fin instaló frente a la plaza Mayor de Barcelona, donde funcionaba el mercado, una pulpería que exportaba alimentos hacia las Antillas. Por lo tanto los Anzoátegui Hernández tenían una importante posición en la sociedad barcelonesa.
Nuestro héroe epónimo, orgullo de los barceloneses, era llamado entre la familia y sus amigos como Toñito. Siempre sobresalía como líder nato y cabeza visible de su grupo de amigos. Su sitio de correría se ubica en el barrio El Arroyo, lo que hoy se conoce como Cayaurima.
Luego de la declaratoria de independencia por parte de Barcelona, el 27 de abril de 1810, en octubre de ese año, José Antonio Anzoátegui, a los 21 años de edad, decide ingresar a la Academia Militar del Coronel Sebastián de Blesa. Se ha tejido una confusa información histórica, en la cual se señala al joven Anzoátegui de acompañar a José María Sucre para entregar en Cumaná, una proclama, oficio y el acta de la instalación de la Junta Provincial de Barcelona, en la cual se separa de la primogénita del continente, la cual había asumido a Barcelona como distrito, luego de la muerte de Juan de Orpí en 1645. Quien acompaña a Sucre, es Don José Antonio Anzoátegui, el padre del futuro héroe de Boyacá.
Formó parte en la Campaña de Guayana en 1812, cuyas operaciones dirigía el general Francisco González Moreno. Como Comandante Militar de Barcelona, intentó sin éxito ayudar a las fuerzas de Francisco de Miranda, a quien escribe una carta en los siguientes términos: “Juro al Ser Supremo morir en defensa de la Patria y conservar los derechos de su libertad e independencia”. Al triunfar los realistas, fue enviado preso a las bóvedas de La Guaira. En 1813 se reincorporó al ejército de Venezuela con el rango de capitán.
Es curioso notar que la mayor parte de la guerra de independencia, la desarrolla José Antonio Anzoátegui en los llanos venezolanos. Peleó en la batalla de Araure en 1813 y la primera de Carabobo en 1814 y luego hizo bajo las órdenes del General Rafael Urdaneta la retirada hacia la Nueva Granada. Y no se hace mención de su nombre en los hechos de la Casa Fuerte.
Con Bolívar actuó en las operaciones contra Santa Fe de Bogotá y se distinguió en la toma de esa capital en diciembre de 1814. A consecuencia de esta lides de la guerra, Anzoátegui vivió separado de su familia, de su amada Teresa Arguíndegui, y sus dos hijas: Calixta y Juana. 
En un fragmento de una carta enviada a su esposa, el 28 de agosto de 1819, Anzoátegui señala sus servicios militares en el llano venezolano al mando del General Bolívar, cita: “Me nombraron, con el grado de Coronel, Jefe del Estado Mayor del Ejército de Venezuela, y con este empleo le acompañé al Apure, en donde este hombre prodigioso ha hecho milagros de estrategia para salvar un ejército con 3.000 hombres de las garras de Morillo, contaba con 7.000. Es verdad que ha contado con la eficaz ayuda de hombres como Páez y sus tenientes llaneros, a quienes se pueden llamar héroes, sin que este calificativo les quede grande.
Anzoátegui fue comandante del batallón "Barlovento" integró la Junta de Guerra, celebrada en 1815 en Turbaco, ante la cual presentó Bolívar la renuncia de su cargo de Comandante de las fuerzas de la Nueva Granada. Era un soldado integro y un oficial que no se solazaba con los grados militares.
En 1816 formó parte de la Expedición de Los Cayos (Haití), y testigo fiel del apoyo que el presidente Alexandre Petión le dio a Venezuela para su independencia. Anzoátegui formó parte de las operaciones que culminaron con la toma de Angostura, en julio de 1817, de cuya plaza fue nombrado Gobernador en septiembre del mismo año. Sin embargo, hay que mencionar la participación de Anzoátegui en el desplazamiento de las tropas patriotas por los Valles de Aragua, derrotando en Maracay a las fuerzas realistas. Su nombre se inscribe en los triunfos de Quebrada Honda y El Alacrán. Ingresando a Barcelona, junto con las tropas de Carlos Manuel Piar, para derrotar el 27 de septiembre de 1816 a Francisco Tomás Morales, en la Batalla de El Juncal.
Formó parte del Consejo de Guerra que se instaló el 3 de octubre de 1817 para juzgar al general en jefe Manuel Piar, quien es fusilado el 16 de octubre de 1817. En este orden, Anzoátegui es vocal de ese tribunal militar. La historia ha querido cobrarle a Anzoátegui la propuesta de degradar a Piar. Sin embargo, es un hecho que debe estudiarse para reivindicar ante la historia al General Anzoátegui.
 En calidad de comandante de la Guardia de Honor tomó parte en las operaciones de Calabozo y Valles de Aragua, lo que se conoce como Campaña del Centro en 1818. Bajo las órdenes del general José Antonio Páez combatió en la batalla de Cojedes el 2 de 5 de 1818) contra el mariscal de campo Miguel de la Torre.
Con Páez y Bolívar realizó la campaña de Apure en los primeros meses de 1819; estuvo presente en la Junta de Guerra convocada por Bolívar en Mantecal, el 23 de mayo de 1819, cuando se decidió la ejecución de la campaña Libertadora de Nueva Granada, de la cual formó parte como comandante de la División de Retaguardia.
El 7 de agosto de 1819, participa en la Batalla de Boyacá y, como Comandante de Retarguardia, se cubre de gloria al franquear bajo el fuego enemigo el famoso puente cuya toma decidió el triunfo de las armas patriotas. Es aquí donde obtiene el ascenso a General de División con apenas 30 años de edad. No obstante, se ha tratado de minimizar la heroicidad de Anzoátegui, dándole crédito a Francisco de Paula de Santander, como constructor del triunfo de Boyacá.
El 15 de noviembre de 1819, José Antonio Anzoátegui, luego de celebrado su cumpleaños 30, es agasajado por sus compañeros de armas y los vecinos de Pamplona. Un gran banquete engalana la residencia donde se lleva a cabo el evento social. La jerga popular indica que luego de ingerir sus alimentos, Anzoátegui se retira a su habitación, donde es esperado por una joven de 15 años. De tal manera, que aparentemente una embolia acabó con la vida de tan insigne soldado de la Patria. Por ello, es necesario reubicar los restos del Héroe de Boyacá, para proceder a investigar la causa de su muerte.
Bolívar comentó: “Habría preferido yo la pérdida de dos batallones a la muerte de Anzoátegui. ¡Qué soldado ha perdido el Ejército y qué hombre ha perdido la República!”.


jueves, 26 de junio de 2014

Julián Temístocles Maza: Educador y forjador de nuevas generaciones

Julián Temístocles Maza  nació en Barcelona en 1845. Desde muy joven se dedicó a las letras, fue un hombre íntegro que abrazó la carrera de la docencia. El 6 de Enero de 1891 se gradúa como bachiller en filosofía del Colegio de Primera Categoría del Gran Estado de Bermúdez de Barcelona. Sin embargo, en 1883, antes de recibir el título de abogado, ejerció la secretaria  general de gobierno, durante la presidencia del General Pedro Vallenilla.
El maestro Maza, como formidable educador, y ante las vicisitudes que vivía los niños de Barcelona decide fundar un colegio particular, donde su acción emblemática está enmarcada en las ciencias y las letras. Este comportamiento humanístico le permitió dirigir el Colegio de Primera Categoría del Gran Estado de Bermúdez, hoy colegio Cajigal de Barcelona. Su acendrado espíritu de colaboración lo lleva a convertirse en Masón.
El 15 de Abril de 1883, Julián Temístocles Maza y Andrés Silva, realizaron un plano topográfico de Barcelona, con motivo del centenario del nacimiento de Libertador Simón Bolívar. Para esa época, conocida como la Sultana del Neverí, Barcelona llegaba hasta las inmediaciones de la iglesia San Felipe, donde se encuentra el barrio Barceloneta, hoy Portugal, y por el oeste hasta el puente Anzoátegui o Cayaurima, como llegó a denominarse en esos años.
Apenas 17 calles formaban la vialidad urbana del distrito Bolívar y sus parroquias San Cristóbal y El Carmen, algunas cambiaron de nombre, otras mantienen su identificación. Por ejemplo la calle El Sol, hoy se conoce como avenida Miranda, dividía a la barriada Palotal del centro de la ciudad. La calle Libertad, pasó a denominarse Liberal. Los Mártires, es actualmente la calle Eulalia Buroz. la calle La Paz, se convirtió en avenida 5 de Julio, conocida en la época colonial como El Socorro, luego, en los años 40, es bautizada como avenida Bolívar. La calle Igualdad es conocida como Zamora y La Fraternidad, bautizada, posteriormente como Monagas.
En 1893 fue presidente del Consejo de Gobierno y Vicepresidente del estado. Fue diputado al Congreso Nacional y presidente de la Corte Suprema de Justicia de Anzoátegui. Además secretario general de gobierno, durante la administración del General Nicolás Rolando, quienes contribuyeron a la modernidad de Barcelona. A pesar de no haber participado en la guerra de La Libertadora, estuvo preso en el Castillo de Puerto Cabello.

Para 1916, Julián Temístocles Maza presidía el Colegio de Abogados de Barcelona, institución que fundó, donde se otorgaba el título de Procurador Judicial. Murió en su ciudad natal, el 3 de noviembre de 1920, a los 75 años de edad. Su cuerpo se encuentra sepultado en el Cementerio General de Barcelona, cuya tumba se encuentra deplorables condiciones.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Potentini vivió en la calle San Carlos

Para 1866 se residencia en la calle San Carlos de Barcelona, el poeta píriteño Tomás Ignacio Potentini. Allí convivió con su madre Inés María Guzmán y sus hermanos Inés, Pilar y Juan. Se graduó de bachiller en filosofía en el Colegio Federal de Varones.
En 1879, funda junto con José Bernardo Gómez, el periódico La Chupa. Durante su vida política, sufrió diversos exilios, entre ellos en Santo Domingo, República Dominicana, donde contrae matrimonio con Josefa Biel. Con ella procreó un hijo, Trajano Ignacio Potentini, quien se convirtió en un famoso poeta y ensayista en su tierra natal. Potentini, murió en la indigencia en Puerto La Cruz, el 6 de julio de 1906. 

Pérez Cisneros, segundo Obispo de Barcelona


El 25 de julio de 1960, es consagrado como Obispo de Barcelona, Monseñor Angel Pérez Cisneros. Su designación la realizó el Papa Juan XXIII, el 25 de mayo de ese año. Pérez Cisneros sustituyó a Monseñor José Humberto Paparoni Bottaro, quien falleció el 1º de octubre de 1959, luego de haber resultado gravemente herido en un accidente de tránsito el 30 de septiembre del 59. Con 49 años de edad, Monseñor Pérez Cisneros se convertía en el segundo Obispo de la Diócesis de Barcelona hasta el 25 de julio de 1969, cuando fue sustituido por Monseñor Constantino Maradei Donato. 

Fallece Monseñor Paparoni

El miércoles 30 de septiembre de 1959, a las 7 y 20 de la noche, ocurrió una tragedia que conmovió al pueblo de Barcelona. Frente al aeropuerto, el vehículo Volkswagen que transportaba al Arzobispo de Caracas, Monseñor Rafael Ignacio Arias Blanco; Monseñor José Humberto Paparoni, Obispo de Barcelona y al Presbítero Hermenegildo Carli, ecónomo de la  Diócesis, quien manejaba el carro europeo, se salió de la carretera estrellándose contra una pared de barro. Tanto el Arzobispo de Caracas como el Padre Carli murieron en el sitio, mientras Monseñor Paparoni falleció en el Hospital Luis Razetti, el primero de octubre, a las 12 y 48 minutos del mediodía, a la edad de 39 años de edad. Las lesiones que sufrió en la cabeza, la cara y el tórax lo mantuvieron en estado comatoso hasta que falleció.